Sanidad y manejo del rodeo en verano: claves para un entore exitoso 

Dra. Valentina Herrera Costabel 

Plan Agropecuario

En este artículo, repasaremos los principales aspectos sanitarios y recomendaciones prácticas para tener animales sanos durante el verano, y maximizar los resultados del entore. 

El verano es una época especialmente desafiante para los sistemas productivos, debido a que el estrés por las altas temperaturas puede provocar una caída del sistema inmune, dejando a los animales más vulnerables a diversas enfermedades.   En los sistemas criadores, este periodo coincide además con el entore. Esto significa que las vacas deben lograr preñarse en un ambiente que muchas veces combina calor extremo, menor disponibilidad de forraje de buena calidad y una mayor presión de parásitos.   

Un rodeo que llega al entore con una buena condición corporal y con un adecuado estado sanitario, tiene mayores probabilidades de preñarse temprano.  En este sentido, lograremos tener mejor porcentaje de preñez, partos más concentrados, y, en consecuencia, terneros más parejos y pesados al destete. 

A su vez, la sanidad tiene un impacto directo y medible sobre la reproducción. Por ejemplo, las enfermedades infecciosas como la leptospirosis, la IBR o la DBV pueden provocar pérdidas embrionarias y abortos tempranos, disminuyendo la tasa de preñez. Del mismo modo, las parasitosis (internas y externas), reducen la ganancia de peso, comprometiendo el balance energético, afectando la performance reproductiva de las vacas.  

Aspectos sanitarios para tener en cuenta en verano 

Dentro de las enfermedades infecciosas, podemos tener problemas de carbunco bacteridiano y Clostridiosis (mancha y gangrena). Otro problema que suele incrementarse en los meses de calor es la queratoconjuntivitis infecciosa, altamente contagiosa, especialmente en categorías jóvenes.  Los rayos solares, los pastos duros y la tierra que vuela pueden colaborar en que se genere esta enfermedad. Para estas enfermedades, resulta fundamental contar con un plan de vacunación adecuado para las diferentes categorías, de manera de prevenir la aparición de estas y lograr un adecuado nivel de inmunidad en el ganado.   

Entre los problemas sanitarios más frecuentes también se encuentran las parasitosis gastrointestinales. Las categorías jóvenes son las más susceptibles, hasta los 2 años, por lo que la realización de huevos por gramo (HPG) en materia fecal es una práctica recomendable para decidir tratamientos y evitar desparasitaciones innecesarias o ineficaces.  

Otra parasitosis a tener en cuenta es el saguaypé, en aquellos establecimientos donde está la presencia de este parásito, el cual necesita de un caracol (limnea viatrix) para poder cumplir su ciclo. Este se encuentra a la orilla de aguadas naturales, por lo tanto, es más probable que aumenten los casos en meses de calor.  

Específicamente tratando la sanidad reproductiva, como se dijo anteriormente, un rodeo bien planificado llega al entore con mayor porcentaje de hembras ciclando, menor riesgo de perdidas embrionarias y finalmente menos vacas falladas al diagnóstico de gestación.   

Debemos tener en cuenta IBR y DBV, que pueden producir desde infertilidad temporaria hasta muerte embrionaria. Se recomienda vacunar al rodeo mínimo 20 días previo al entore, de forma que la inmunidad este consolidada previo al mismo.  

Por otro lado, la leptospirosis, la cual aumenta su prevalencia en zonas húmedas, produce abortos y terneros débiles. La vacunación anual previo al entore ayuda a mantener protección a nivel de rodeo.  

También deben considerarse las enfermedades venéreas como Campylobacteriosis y Tricomoiasis. Dependiendo de la epidemiologia del establecimiento, puede incluirse la vacunación contra campylobacteriosis. Esto es especialmente importante cuando hay historial de repetición de celos o problemas de infertilidad en los rodeos.  

En el caso de los toros, es impredecible contar con un examen andrológico completo que incluya evaluación clínica, calidad seminal y prueba de habilidad de monta.  Contar con toros sanos y funcionalmente aptos es clave, ya que un toro que no monta puede significar la pérdida de hasta 40 terneros en una zafra.  

A su vez, no debemos dejar de lado los problemas sanitarios de origen toxico, asociados al consumo de plantas como senecio, duraznillo negro, duraznillo blanco, entre otras especies nocivas. Algunas especies forrajeras de uso frecuente en verano pueden generar toxicidad bajo determinadas condiciones. En situaciones de estrés hídrico, pueden llegar a acumular compuestos tóxicos para los animales como son el ácido cianhídrico asociado generalmente a Sorgos y Sudangrass pastoreados a bajas alturas.  

Manejo de la condición corporal 

La condición corporal (CC) refleja el estado nutricional del animal a partir de su estructura muscular y la deposición de grasa que tiene en un momento dado. La escala va del 2 al 6, donde 2 corresponde a una vaca muy flaca y 6 a un animal moderado a pesado.  La optima CC de las vacas previo al entore debe ser mayor a 4. Esto garantiza una buena ciclicidad del rodeo y favorece la obtención de preñeces tempranas. 

Esta herramienta, a su vez, nos permite ajustar el manejo nutricional según las necesidades de cada categoría, orientando decisiones de pastoreo, suplementación o manejo diferencial para alcanzar los objetivos productivos planteados. 

Estrés calórico y bienestar animal  

Como se menciono al principio de este artículo, la época de reproducción coincide generalmente con el verano, donde tenemos días de temperaturas muy elevadas (por encima de 33°), y las precipitaciones suelen ser mas escasas. Cuando estas situaciones se prolongan en el tiempo, genera un estrés térmico, que produce perdidas productivas a mediano plazo.   

En el caso de las vacas, el estrés térmico afecta directamente la actividad ovárica. Las concentraciones hormonales disminuyen, los celos se vuelven más cortos y menos intensos. Incluso cuando se logre la fecundación, los embriones formados pueden presentar un menor desarrollo, lo que aumenta el riesgo de reabsorciones embrionarias.  

En los toros, las altas temperaturas impactan en el proceso de espermatogénesis, reduciendo la calidad y cantidad de espermatozoides. Esto puede traducirse en una menor fertilidad y, por ende, en un menor porcentaje de preñez del rodeo. 

En este sentido, recomendamos tener preparado los potreros donde se va a entorar, con buena sombra (natural o artificial), agua de abrevadero de buena calidad, y evitar mover animales en días de mucho calor.  

Comentario final 

El verano combina factores como altas temperaturas, mayor presencia de parásitos, variabilidad en la oferta de forraje y estrés ambiental. Este conjunto de desafíos deprime el sistema inmune y puede comprometer la reproducción. Contar con un plan sanitario y de manejo adaptado a cada predio, y cumplirlo de forma sistemática, permite que el rodeo responda mejor a estas condiciones y llegue al entore con el mayor número posible de animales ciclando. 

Planificar la sanidad y manejo es la clave: definir los tratamientos antiparasitarios antes del inicio del entore, aplicar las vacunas reproductivas en tiempo y forma, y asegurar una adecuada nutrición, son los pilares para un programa exitoso. A esto de suma la importancia de minimizar el estrés calórico, mediante la provisión de sombra, agua limpia y en cantidad suficiente, y evitando el movimiento de animales en las horas de mayor calor. Estas prácticas favorecen el comportamiento reproductivo tanto de vacas como de toros y contribuyen a mejorar los resultados del entore.  

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